Metodología Seis Sigma

¿Qué es Seis Sigma?

Seis Sigma, es un enfoque revolucionario de gestión que mide y mejora la Calidad, ha llegado a ser un método de referencia para, al mismo tiempo, satisfacer las necesidades de los clientes y lograrlo con niveles próximos a la perfección. Pero ¿qué es exactamente Seis Sigma?

Dicho en pocas palabras, es un método, basado en datos, para llevar la Calidad hasta niveles próximos a la perfección, diferente de otros enfoques ya que también corrige los problemas antes de que se presenten. Más específicamente se trata de un esfuerzo disciplinado para examinar los procesos repetitivos de las empresas.

Literalmente cualquier compañía puede beneficiarse del proceso Seis Sigma. Diseño, comunicación, formación, producción, administración, pérdidas, etc. Todo entra dentro del campo de Seis Sigma. Pero el camino no es fácil. Las posibilidades de mejora y de ahorro de costes son enormes, pero el proceso Seis Sigma requiere el compromiso de tiempo, talento, dedicación, persistencia y, por supuesto, inversión económica.

  •  DMAMC es un acrónimo (por sus siglas en inglés: Define, Measure, Analyze, Improve, Control) de los pasos de la metodología: Definir, Medir, Analizar, Mejorar y Controlar.

La herramienta es una estrategia de calidad basada en estadística, que da mucha importancia a la recolección de información y a la veracidad de los datos como base de una mejora.

Cada paso en la metodología se enfoca en obtener los mejores resultados posibles para minimizar la posibilidad de error.

Pasos de la metodología

Definir: Se refiere a definir los requerimientos del cliente y entender los procesos importantes afectados. Estos requerimientos del cliente se denominan CTQs (por sus siglas en inglés: Critical to Quality). Este paso se encarga de definir quién es el cliente, así como sus requerimientos y expectativas. Además se determina el alcance del proyecto: las fronteras que delimitarán el inicio y final del proceso que se busca mejorar. En esta etapa se elabora un mapa del flujo del proceso.

Medir: El objetivo de esta etapa es medir el desempeño actual del proceso que se busca mejorar. Se utilizan los CTQs para determinar los indicadores y tipos de defectos que se utilizarán durante el proyecto. Posteriormente, se diseña el plan de recolección de datos y se identifican las fuentes de los mismos, se lleva a cabo la recolección de las distintas fuentes. Por último, se comparan los resultados actuales con los requerimientos del cliente para determinar la magnitud de la mejora requerida.

Analizar: En esta etapa se lleva a cabo el análisis de la información recolectada para determinar las causas raíz de los defectos y oportunidades de mejora. Posteriormente se tamizan las oportunidades de mejora, de acuerdo a su importancia para el cliente y se identifican y validan sus causas de variación.

Mejorar: Se diseñan soluciones que ataquen el problema raíz y lleve los resultados hacia las expectativas del cliente. También se desarrolla el plan de implementación.

Controlar: Tras validar que las soluciones funcionan, es necesario implementar controles que aseguren que el proceso se mantendrá en su nuevo rumbo. Para prevenir que la solución sea temporal, se documenta el nuevo proceso y su plan de monitoreo. Solidez al proyecto a lo largo del tiempo.

  • Los Cinco ¿Por Qué? (Five Whys)

Los Cinco Por Qués, es una técnica sistemática de preguntas utilizada durante la fase de análisis de problemas para buscar posibles causas principales de un problema. Durante esta fase, los miembros del equipo pueden sentir que tienen suficientes respuestas a sus preguntas.

Lo anterior, podría resultar en una falla al identificar las causas principales más probables del problema, debido a que el equipo ha fallado en buscar con suficiente profundidad.

La técnica requiere que el equipo pregunte “Por Qué” al menos cinco veces, o trabaje a través de cinco niveles de detalle. Una vez que sea difícil para el equipo responder al “Por Qué”, la causa más probable habrá sido identificada.

  • Diagrama Causa-Efecto, también llamado “Diagrama de Ishikawa” o “Diagrama de Espina de Pescado”

Cada vez que adoptamos una decisión elegimos una acción óptima para conseguir el objetivo conforme a nuestros deseos, para lo cual analizamos previamente las alternativas disponibles y escogemos la que nos parece más idónea. Este proceso de reflexión tiene lugar casi siempre, aunque sea fugaz y brevemente, incluso en decisiones de menor o nula importancia – como son la mayoría. Cuando las consecuencias de nuestras acciones trascienden por su relevancia o prolongación en el tiempo, necesitamos tener claro – o mejor: clarísimo – cuáles son los factores relevantes que están en juego y sobre cuáles tenemos capacidad de acción.

Existe una herramienta gráfica tan simple como eficaz a la hora de identificar y referenciar las causas que determinan un efecto, sea este un problema que deseamos solventar, sea un objetivo complejo que deseamos conseguir. Me estoy refiriendo al Diagrama de Ishikawa, también conocido como Diagrama de Pez – al resultar una forma similar a una espina de pescado. Esta herramienta fue formulada por el químico, doctor y profesor de administración de empresas japonés Kaoru Ishikawa en 1943. La metodología es realmente sencilla:

  • situamos un cuadrado a la derecha que representa el efecto o problema que nos disponemos a analizar, y que será la “cabeza” del pez
  • trazamos una línea horizontal desde el cuadrado hacia a la izquierda, y que será la “espina dorsal” del pez
  • encima y debajo de dicha línea situamos en sus respectivos cuadrados aquellas causas que contribuyan directamente a producir el resultado analizado, y unimos cada una de ellas a la línea horizontal o “espina dorsal del pez” con una línea vertical. Con ello obtenemos un primer nivel de causas, o “causas mayores”.
  • posteriormente situamos a derecha e izquierda de cada una de estas líneas verticales las causas directas que produzcan estas “causas primeras”, también insertadas en su cuadrado y unidas con su respectiva línea, con lo que obtendremos un segundo nivel de factores causales productores del efecto analizado.
  • elaboraremos tantos niveles sucesivos como requiera el problema analizado. La experiencia dice que raramente son más de tres.

De todas maneras, una imagen vale más que mil palabras:

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Como veis, el diagrama permite identificar visualmente las causas que producen un efecto concreto y determinar sobre cuáles tenemos capacidad de acción.
La ponderación del peso de las diferentes causas en la producción del efecto analizado (Pareto) es deseable para conseguir “el máximo efecto con el mínimo esfuerzo”. Esta cuestión la explicaré más adelante en otro post.
Simultáneamente, posibilita el estudio de eventuales escenarios a partir de la variación de las causas, y la elaboración previsional de las correspondientes acciones de contingencia.
La herramienta admite – e invita – al trabajo en equipo, sobre todo si deseamos que el análisis sea exhaustivo.

  • Principio de Pareto

Si existe un criterio que posibilite aumentar el rendimiento personal, ese es sin duda el Principio de Pareto – también conocido como “Regla del 80/20”. Vifredo Pareto fue un brillante economista y sociólogo italiano que formuló su famoso principio al constatar empíricamente que el 80% de las tierras italianas eran propiedad del 20% del censo de la población. Tras comprobar la existencia de esta caprichosa distribución en numerosos casos elaboró su conocida regla, la cual propone que el 80% de los efectos está producido por el 20% de las causas. Por lo tanto, cuando deseemos producir un efecto determinado o erradicar un problema, deberemos identificar ese 20% de factores que tengan el mayor impacto en la producción del resultado o problema, y trabajar con ellos en primer lugar. Así de simple.

El Principio de Pareto es una metodología que complementa muy bien con el análisis causal de Ishikawa, ya que permite priorizar los factores a gestionar optimizando el rendimiento. Pese a su simplicidad – o quizás gracias a ella, el principio de Pareto tiene aplicación práctica en numerosas áreas de conocimiento, como en sociología, economía, logística, informática y otros muchos más. Yo sugeriero que adoptemos la idea para mejorar nuestro rendimiento personal.

A la hora de tomar una decisión que se dirija a producir un efecto determinado, deberemos reflexionar acerca de las causas que lo producen y establecer cuál es ese 20% que tienen mayor impacto en la producción del efecto. Si procedemos de esta manera, obtendremos un núcleo decisivo de tareas poco costosas que nos aportrán gran parte del resultado que buscamos.
Debemos tener en cuenta que la proporción 80/20 no tiene porqué cumplirse taxativamente. En ocasiones puede ser el 60/40, el 75/25 o cualquier otra relación similar. Esta cuestión ha de sernos indiferente; lo realmente importante es conseguir el mejor resultado posible con el mínimo de acciones.

Fuente: http://siquierescambiar.wordpress.com/

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